La Cumbre y el presidente Leonel Fernández


POR LUIS CAMPILLO*

*EL AUTOR es médico. Reside en Miami.
En el discurso del Dr. Leonel Fernández al inicio de la cumbre, esgrimió las razones externas que afectan la economía dominicana y mostró un dominio total del tema económico.

No entendemos cómo no pudo vislumbrar a tiempo la crisis financiera mundial que se veía venir, por qué no puso atención a las voces de los entendidos en la materia que la predecían.

Al parecer el Presidente, conciente de su “sapiencia”,  no pone atención al juicio de los demás ni posee la primera virtud que debe tener un mandatario para ser exitoso:  la saber escuchar.

Durante su intervención  Fernández esgrimió con diafanidad tan sólo las razones externas que afectan nuestra economía, pero se le olvidó mencionar las razones internas como lo son el alto gasto de su gobierno, la corrupción administrativa, la delincuencia y el narcotráfico.

A nuestro juicio, estos son los temas más importantes a tratar, pues el narcotráfico incrementa la delincuencia y la delincuencia está ahuyentando el turismo del País. Y si el turismo disminuye sensiblemente, la nación caerá en el caos económico y se tornará ingobernadle.

Hay también  que poner atención a la producción de energía, pero no para mover un tren deficitario sino para aumentar y abaratar la producción de bienes para exportar.

La Cumbre, a nuestro juicio, tiene como único propósito el justificar las incoherencias del mandatario. Pensamos que debido a ello no fue invitada una comisión de los dominicanos del exterior a participar.

Al encuentro se han apresurado a asistir sectores que tratan de sacar ventaja de la debilidad de un gobierno en crisis.

No importa a qué conclusiones lleguen los convidados. La única solución posible es la austeridad;  el presidente no puede continuar pagando favores políticos con prebendas gubernamentales.

Nos vamos a tomar el atrevimiento de aconsejar al Presidente Fernández que someta a su gobierno a un plan de ahorro similar al que aplicó Joaquín Balaguer en el año de 1966, con el cual pudo conjurar la crisis económica derivada de la Guerra de Abril.

Además, no ponga atención a la opinión de áulicos interesados, ya que a éstos no les importa ni el actual gobierno ni mucho menos el país.

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