Narcisaso: el suicidio pérdida de la esperanza


Por Giovanni Morillo
El autor es abogado

Hace 16 años perdimos al profesor Narciso González, en unos de los gobiernos mas funestos que le ha tocado vivir a la República Dominicana, el de Joaquín Balaguer, siguiendo el mismo camino de Arturo Freites 1916, Gregorio García Castro y Orlando Martínez, cuyo pecado fue morir por decir la verdad.

A raíz de la desaparición de Narcisaso el abogado penalista y político Marino Vinicio Castillo, planteó la teoría del suicidio, llegando al extremo de afirmar que fue parte de un plan político orquestado por el Partido Revolucionario Dominicano.

Es muy lamentable que nuestra justicia no se haya decidido a esclarecer el verdadero trasfondo de este horrendo acontecimiento Mas lamentable aun es que los familiares del noble profesor han tenido que recurrir a los organismos internacionales para tratar de esclarecer la desaparición del destacado profesor.

En virtud que después de tantos años las autoridades no se han pronunciado al respecto y aprovechando la falta de valores y conciencia histórica, vuelve salir a la luz pública la humillante teoría del suicidio.

Esto nos lleva a exponer a los nobles lectores los elementos a constituirse para que la teoría del suicidio posea valores importantes a considerar.

El suicidio lo provoca una enfermedad denominada depresión. La depresión, no puede concretizarse, sino es derivada de dos formas de enfermedades diferentes. La primera es la depresión endógena y reactiva, la endógena surge de los trastornos sentimentales vitales, es una patología orgánica, de las estructura emocionales del cerebro, consiste en que la persona enferma se siente triste, una tristeza tendente a la inhibición de su impulso vital, perdiendo el colorido de la vida, visión e interés.

Mientras que la depresión reactiva causada por una situación que lleva a la persona sentirse muy mal, un ejemplo seria cuando nosotros nos sacamos un premio, nos sentimos alegres, esa es una alegría reactiva por una causa que está sucediendo, que nos alegra, en cambio si se nos muere un ser querido, sentimos una tristeza reactiva, poco a poco el dolor se va cerebro hasta llevar a la persona suicidarse.

Lamentamos que persona se presten a distorsionar la historia, a sabiendas que el insigne profesor no estaba presenciado ningún elemento constitutivo del suicidio, muy por el contrario siempre estuvo en pie de lucha a favor de las mejores causas, sin perder la esperanza. Es por ello que hacemos el llamado a toda la sociedad para que no acepte esta humillante teoría.

Giovanni Morillo

El autor es Abogado y Comunicador

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