La ley escondida


Por RAFAEL GAMUNDI CORDERO*

*EL AUTOR es secretario general del Partido Revolucionario Socialista Democrático (PRSD).

Todo gobierno neoliberal, herramienta de las clases dominantes, tiene en la educación no un instrumento de lucha contra el atraso y la pobreza, sino una fragua formadora de una sociedad adocenada, conformista y que pueda ser manejada sin dificultad, conforme los intereses de la oligarquía. De ahí, las limitaciones que adolecen las escuelas públicas, única fuente de conocimientos que pueden usar los pobres y clase media baja, que forman la inmensa mayoría de la población dominicana, al tiempo que las clases ricas y acomodadas se benefician de las facilidades que les brinda el sector privado, para que sus hijos alcancen una educación superior.
La oligarquía, aquí y en todas partes, siempre ha sabido, que la educación es fuente de poder, que junto al capital permite el dominio de toda sociedad adormecida, dominada por instituciones y leyes que garantizan la opresión y explotación de los que no han logrado niveles elevados de conocimiento o abundante capital. Hay una ley, que, aunque no resuelve las injusticias que en el aspecto de la educación sufre el pueblo dominicano, al menos facilita que un número mayor de jóvenes puedan accesar a escuelas con mejor docencia. Es la ley 86-00 que estuvo escondida hasta que el ministro Melanio Paredes “la descubrió”, aplicada la cual se evitaría, que los propietarios de colegios eleven las tarifas de inscripción y las mensualidades de manera unilateral, como hacen todos los años. Porqué estuvo escondida esa ley, aprobada y promulgada después de dura lucha de los congresistas minoritarios? Porque la educación en nuestro país es una mercancía que proporciona pingues beneficios a comerciantes del conocimiento y la misma disminuiría las ganancias, tal y como señaló la Asociación de Colegios por boca de su presidente, profesor Fauntly Garrido, cuando dijo: “las tarifas de los centros son reguladas por el poder adquisitivo de la población y además por los servicios que ofrecen” O sea, que es el poder adquisitivo el que determina quienes pueden adquirir educación de calidad y quienes están privados de ello. Si hubiera conciencia plena de lo que es justicia social, semejante aseveración recibiría la repulsa indignada de la comunidad.

De manera que, tal y como lo señala el Programa de las Naciones Unidas para el; Desarrollo, “Junto con la escuela privada coexisten los centros de enseñanza públicos, normalmente de calidad inferior, a los cuales asisten los estudiantes de bajos ingresos. Consecuentemente, el perfil de inequidad de la distribución de los ingresos se replica en la distribución de la calidad de la escuela, lo que configura unas estructuras sociales que obstaculizan las posibilidades de desarrollo humano” Todos esos abusos y la flagrante violación a los derechos humanos que significa, son tolerados y hasta auspiciados por el Estado, que no se inmuta ante la violación de una ley inofensiva, escondida para no lesionar en lo más mínimo los intereses de sectores oligárquicos que dominan como un mercado la educación dominicana, crimen que ha ocurrido en mandatos de distintos partidos tradicionales, cuya conducta es responsable de que hoy ocupemos uno de los últimos lugares en educación y salud, en toda la América Latina y el Caribe. Va a seguirse permitiendo que en pleno siglo XX1, continue semejante conducta inmoral, antinacional y antipopular?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s