Educación y salud: los retos para Brasil


BRASILIA | AFP, ANSA Y EL PAÍS

El 33% de los brasileños no completó su educación elemental; casi el 50% forma parte de la economía sumergida y ni ellos ni la empresa donde trabajan pagan impuestos: las cifras evidencian los desafíos para la futura presidenta de Brasil.

Dilma Rousseff se reunió con Gilberto Carvalho, secretario del mandatario Luiz Inácio Lula da Silva, y con el titular del Partido de los Trabajadores, José Dutra. Durante el encuentro en la casa de Brasilia de la mandataria electa, los políticos analizaron el cuadro surgido de las elecciones y otros temas de la agenda política.

El 1° de enero Rousseff asumirá la conducción de uno de los mayores mercados emergentes del mundo y de uno de los países que en los últimos años ha atravesado una mayor y más positiva transformación.

El presidente que ahora se retira de la primera línea de gobierno, Lula, sacó a casi 23 millones de personas de la pobreza más absoluta, aseguró un crecimiento sostenido -creando al mismo tiempo confianza en los mercados y en el escenario político internacional- y consiguió que el 90% de los niños estén escolarizados.

Los avances son importantes pero no ocultan las enormes carencias que todavía existen. En educación, por ejemplo, el problema sigue siendo descomunal, porque ese 90% de población escolarizada hace frente a una enseñanza elemental deficiente, y porque la enseñanza secundaria ni es obligatoria ni tiene calidad como para asegurar el futuro de un país donde más del 30% de los habitantes tiene menos de 14 años.

Marina Silva, la candidata ecologista que fue la sorpresa de la primera vuelta presidencial, prometía en su programa electoral destinar el 7% del PIB a la educación. Dilma Rousseff, la candidata del PT y heredera de Lula, mantiene que la educación será su prioridad y es posible que confíe ese ministerio a una de las principales personalidades de su partido, Antonio Palocci, que también estuvo en el encuentro de ayer y es artífice de la política económica y de la campaña electoral del oficialismo.

“Mi Gobierno”, prometió Rousseff, “creará escuelas técnicas con dinero federal”.

Uno de los retos más importantes de Brasil, según los expertos, es dilucidar cómo destinar eficientemente a la mejora de la educación parte de los ingresos que van a proporcionar los nuevos yacimientos de petróleo. Rousseff quiere “sacar” ese dinero del circuito del gasto y colocarlo en un fondo especial destinado a proyectos preeminentes, como la educación. La preparación y los sueldos de los maestros, actualmente míseros, aseguró Rous-seff que serán verdaderas prioridades.

Una lectura atenta de las cartas “al nuevo presidente” que publicaron el domingo en el diario O Globo deja claramente de manifiesto que la educación y la salud son las principales preocupaciones de los ciudadanos. Los brasileños son, seguramente, el pueblo más optimista y más confiado en su futuro en el sentido de que creen que se seguirá avanzando y mejorando, pero eso no hace que ignoren o no critiquen sus carencias actuales. Las enormes colas en los dispensarios o los años de espera para operarse de determinadas enfermedades son una pesadilla cotidiana para millones de brasileños.

ECONOMÍA. Desde el punto de vista político, las tareas de primer orden se refieren a la reforma fiscal (el tope máximo que pagan los más ricos es el 27%) y al control de una burocracia enorme y llena de privilegios.

Pero quizá lo más urgente para el nuevo Gobierno sea asegurar su política monetaria y lograr frenar la revalorización continua del real frente al dólar.

La supervalorizada moneda hace que la industria brasileña pierda competitividad en el extranjero, y los mercados temen que Rousseff ceda a tentaciones de expansión del gasto público que desestabilizarían su cotización. Por otra parte, los productores de materias primas la presionarán para que concrete acuerdos comerciales internacionales con el extranjero, principalmente con Europa.

En este sentido, la petista ya se comprometió con el ahorro público, el control de la inflación y en trabajar para conseguir tasas elevadas de crecimiento económico, aunque también dejó en claro que rechaza “las visiones de ajuste que recaen sobre programas sociales y servicios esenciales para la población”.

Dilma Rousseff se va a encontrar con una curiosa y beneficiosa paradoja. Por primera vez (ni Lula lo consiguió) su Gobierno tendrá la mayoría en las dos cámaras, gracias a las alianzas del PT con otros 11 grupos, incluido el tradicional Partido del Movimiento para la Democracia Brasileña.

Pero, al mismo tiempo, la nueva presidenta se encontrará con una oposición mucho más fuerte y organizada que la que enfrentó Lula: la Social Democracia Brasileña, de donde salieron Fernando Henrique Cardoso y José Serra, tiene ahora nuevos y ambiciosos dirigentes y fuerza suficiente en los 3 Estados más importantes del país: Sao Paulo, Minas Gerais y Paraná. Todo junto hace que el poder del PSDB suponga casi el 50% del PIB y la mitad de la población. Rousseff, acostumbrada a negociar en términos económicos, tendrá ahora que aprender a hablar con una oposición política revitalizada.

Las cifras
30% Es el porcentaje de la población de Brasil que tiene menos de 14 años, los principales usuarios del sistema educativo brasileño.

50% Es el porcentaje del PIB acumulado que representan los 3 estados más grandes del país, donde la oposición obtuvo más apoyo.

“Da Silva será una especie de ayatolá”
El presidente Lula da Silva logró plasmar en su candidata Dilma Rousseff el apoyo que tiene entre la población, un capital que podría aprovechar en el futuro. Según estiman los analistas, el dirigente de 65 años que tiene más de 80% de popularidad seguramente no se retirará de la vida política, en la que está presente desde hace más de tres décadas.

El sociólogo Bolivar Lamounier resumió el futuro de Lula en un artículo de Valor Económico: “Será una especie de ayatolá, fuera del gobierno, un fenómeno sin precedentes en la historia brasileña. No se va a quedar en Sao Bernardo do Campo, va a opinar de todo”.

Aunque la Constitución impidió al mandatario presentarse a una tercera elección, no le niega la posibilidad de influir en gobierno. De hecho, al votar el presidente se mostró dispuesto a aconsejar a su protegida. “Soy compañero de Dilma, lógico que voy a discutir con ella muchas cosas”, dijo.

Los analistas coinciden en señalar que Lula tiene un capital del que Rousseff aún carece: capacidad de negociación. “Es, por sobre todas las cosas, un gran negociador. El gobierno podría utilizar esa habilidad, por ejemplo, para tratar temas muy complejos en el plano interno, como la reforma fiscal o la política”, dijo Cesar Carvalho, de CAC Consultora.

“Se trata de un capital político que el gobierno de Dilma no puede dejar pasar. Ella ya ha dicho que lo consultará, y eso sugiere que él podría tener algún tipo de papel protagónico”, arriesgó el especialista.

Entre las versiones sobre los planes de Lula figura la creación de una fundación para erradicar el hambre. Descartó ocupar altos cargos en la ONU y el Banco Mundial. Y, aunque insiste en repetir que no tiene interés en presentarse a las elecciones para un tercer período, la posibilidad existe.

“No se puede prever. Muchas cosas pasan en 4 años. Y en principio él es potencial candidato para sustituir a Dilma en 2014”, dijo el politólogo Williams Goncalves, de la Universidad de Rio de Janeiro.

El domingo el mandatario dejó en claro cuál será su prioridad más inmediata: “Voy a querer bañarme en la playa y tomar una cervecita”. AFP

El País Digital

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s