América da espalda al Presidente que prometió cambiar todo


Enojada con Barack Obama, enojada con el mundo, América ha dado su espalda al presidente que prometió cambiar todo. Ahora puede dar su espalda a la globalización.

Entre la cacofonía de las explicaciones por la falta de gracia de Obama, lo más obvio era lo más persuasivo. La mitad del periodo fue un referéndum sobre una administración que preside una recuperación económica ultra débil y un desempleo incorregiblemente alto. Los republicanos reclaman una victoria famosa, pero el país realmente deseaba castigar a los demócratas.

Obama argumentó tristemente que él había cuidado la economía a lo largo de la crisis heredada de su predecesor. Si él no hubiera actuado decisivamente en reforzar el sistema financiero y en estimular la economía, las cosas habrían sido bastante peores. Rescatar a Wall Street tenía que ver con salvar a Main Street.

Tales protestas estuvieron perdidas en la acidez de la actitud nacional. Alrededor de nueve de cada 10 votantes dijeron a los encuestadores que estaban preocupados por la economía; dos quintos dijeron que sus propios estándares de vida habían decaído. A alguien hay que culpar.

Sin duda otras cosas se imputarán contra Obama. El gran comunicador del año 2008 ha aparecido inexplicablemente concebido en la Casa Blanca. Su indisputable inteligencia no es de la variedad emocional. Para algunos, Obama fue demasiado liberal; para otros a él le falto el coraje de sus convicciones. Su manejo de la reforma de salud fue escasamente diestro.

Tales errores, reales e imaginarios, eran también clasificados en contra de la ansiedad y la angustia provocadas por el alto desempleo, los constreñidos estándares de vida y el récord de ejecuciones hipotecarias. Este descontento tiene profundos fundamentos. Los tiempos han sido difíciles por mucho más tiempo que los pasados dos años.

Por cierto tiempo, uno de los números más interesantes en las políticas de E.U. ha sido uno que no se ha encontrado en el sondeo de salida de las encuestas de opinión. Este es publicado cada mes por el Buró Federal de Estadísticas Laborales. Este sigue los cambios en las ganancias reales, y de ese modo en los estándares de vida de Centroamérica.

Durante los pasados 20 años los ingresos medios de estos trabajadores han aumentado en total por menos de un 10% después de un ajuste por inflación. Durante la década pasada se habían estancado. Alguien ha puesto una llave en la escalera eléctrica.

Para poner estas cifras en perspectiva, la economía creció por un 60%, seis veces más rápido que los ingresos medios, durante los veinte años transcurridos desde el 1990. Aún durante la década pasada, la cual incluyó la recesión más profunda desde los años 30, la producción se extendió por un 15%.

Por un tiempo, el efecto sobre los estándares de vida fue disfrazado por una explosión en las importaciones y el crédito baratos. Los americanos podrían vivir su sueño tomando prestado en los bancos y comprando más barato de China. La fiesta llegó a un fin con la crisis financiera global.

Si Centroamérica no ha participado del aumento de la bonanza, lo mismo no puede decirse de los más ricos. Los fondos recaudados del crecimiento se han destinado grandemente a ingresos corporativos en forma de enormes incrementos en el pago de salas de juntas. Los más ricos lo han pasado muy bien.

Las cifras de la Oficina de Presupuesto Congresional muestran que la proporción de los ingresos globales de los más ricos, de un 1% las familias, quedó en alrededor de un 12% en 1990. Para el 2007 eso había subido más de un 19%. Medido en dólares en el 2007, los ingresos de este grupo se han más que duplicado desde un poco más de $800,000 al año hasta $1.8 millones.

La globalización, desde este punto privilegiado, ha sido buena sólo para algunos. Este ha enriquecido a los banqueros y jefes ejecutivos, pero a la vez hoy no dejan a los de clase media mejor, ni menos inseguros respecto el mañana.

Por supuesto, es un poco más complicado que esto. Mis amigos economistas me dicen que todas las clasificaciones de otros factores han estado en el trabajo. La tecnología ha cambiado la distribución de gratificaciones del empleo. Cambiar la ventaja comparativa estuvo rondando mucho antes del aumento de China y La India. Por todo eso, no es irrazonable para los votantes de E.U. que delineen la conclusión de que el mundo, así como Washington, ha estado conspirando en contra de ellos.

Los republicanos, y particularmente el movimiento del Partido Conservador, aprovecharon este estado de ánimo. La promesa populista de reclamar que la vieja América llegue más allá de la rabia en la percepción de los males de un gobierno grande. Existen otros enemigos dentro y fuera.

Este nicho de malvados incluye a los banqueros que vendieron a la globalización, los inmigrantes que aceptaron empleos en E.U., los jefes corporativos que exportan empleos al extranjero, y las factorías chinas que inundan E.U. con productos baratos. América se ha perdido con los valores antiamericanos de las élites cosmopolitas.

Los esfuerzos para prevenir el cambio climático son insertados en la serpenteante narrativa de una conspiración contra la forma de vida americana. El plan es entregar el poder a un gobierno mundial dirigido por las Naciones Unidas.

El manifiesto del Partido Conservador es disparado a través de contradicciones y peor aún. Muchos de los seguidores del movimiento desean a la vez un gobierno más pequeño y que el gobierno haga más por apoyarlos. El nativismo juega a la paranoia. En sus manifestaciones más desagradables, este apuntala al antecedente de Obama y corre como la personificación de una amenaza. Algún 30% de los americanos creen que el presidente sea un musulmán.

La ira, no está confinada a los insurgentes del derecho. Los demócratas como los candidatos republicanos pronostican a China como una amenaza en sus anuncios de campaña. El partido de Obama puede ahora inclinarse más hacia el proteccionismo en un esfuerzo por ganar de vuelta votantes perdidos al populismo.

Y antes de que los europeos se mofen en lo que muchos de ellos ven como el primitivismo del discurso político de América, ellos pueden dar un vistazo a lo que ha estado sucediendo más cerca de casa. Las eminencias alemanas ahora escriben libros insinuando que los inmigrantes turcos son intrínsicamente menos inteligentes; un presidente francés que expulsa a las comunidades romanas; Gran Bretaña cierra la puerta a los extranjeros.

Lo que importa es la dirección que América tome. E.U. fue el arquitecto de la globalización. Paradójicamente, las fuentes naturales y el límite tecnológico están mejor colocados que la mayoría que se retira detrás de las barricadas. Todos seríamos perdedores.

Está de moda hablar de la disminución del rol de América en el mundo. Aún sus amigos algunas veces parecen tener satisfacción de su reducido poder. Se debe tener cuidado de lo que desean.

Las claves

1. Las encuestas

Alrededor de nueve de cada 10 votantes dijeron a los encuestadores que estaban preocupados por la economía; dos quintos dijeron que sus propios estándares de vida habían decaído. A alguien hay que culpar.

2. Globalización

Lo que importa es la dirección que América tome. Estados Unidos. fue el arquitecto de la globalización.

Advertencia: el fin del QE2 podría ser malo para su salud

Henny Sender

Son buenas noticias que la Reserva Federal de New York se comprometa en una campaña para conseguir funcionarios del comité que sean clave para finalmente pensar respecto los precios de los activos.

El mantra de Alan Greenspan de que el mercado siempre está bien, afortunadamente ha sido abandonado, de acuerdo a un alto oficial que dice que la Fed ahora toma seriamente la idea de que los precios de los activos pueden discrepar de los fundamentos. En particular, a los grupos del mercado en la Fed se les ha dicho que busquen un rango de precios de los activos financieros y que evalúen las suposiciones que los señalan.

Irónicamente, el nuevo mandato de la Fed de New York para identificar las burbujas llega al mismo tiempo en que el jefe de la Fed de New York, Bill Dudley, se ha convertido en uno de los más grandes seguidores de la compra de activos de la Fed, en caso de que sean más riesgosos los valores del gobierno u otro producto. Así que, un lado de la Fed está intentando activamente manipular la burbuja que ahora el banco cree que se debería prevenir.

En la creación de este cambio ideológico, la Fed está adoptando la forma de pensar actual del Banco de Japón, que el costo de lidiar con los resultados de una burbuja es mucho más doloroso que prevenir la creación de una burbuja en primer lugar.

Después de todo, si un banquero central, (con toda la información que es posible que obtenga de las evaluaciones del banco), no puede identificar una burbuja, entonces ¿quién puede?.

Todavía hay un círculo en el cual los bancos centrales es improbable que suenen la alarma.

Tanto en Japón como en E.U., la deuda soberana se comercia aún en rendimientos más bajos como resultado de las compras de los bonos gubernamentales por parte de los mismos bancos centrales.

Hoy no está claro si verdaderamente hay una burbuja en estos mercados. Y por supuesto que sea parte del problema. ¿Cómo se analiza un mercado en el cual el gobierno es un jugador tan grande?

Ha habido un incremento cuantioso en la demanda por bonos del gobierno. Los banqueros comerciales claman que ellos desearían prestar en ausencia de la demanda, ellos no tienen otra alternativa sino paralizar los depósitos de clientes de riesgo adverso en los valores de la Tesorería (aunque algunos analistas creen que la secuencia es la inversa).

VERSIÓN AL ESPAÑOL DE ROSANNA CAPELLA

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