Falleció de un infarto el juez Julio Ibarra Ríos


El presidente de la Suprema Corte de Justicia, Jorge Subero Isa, ante el férretro del juez de ese tribunal Julio Ibarra Ríos. Al lado, otros familiares y amigos, entre ellos Salim Ibarra, hijo del magistrado fallecido.

Néstor Medrano y Ramón Cruz Benzán

Santo Domingo. El juez de la Cámara Penal de la Suprema Corte de Justicia, Julio Ibarra Ríos, falleció ayer de un paro cardíaco en el municipio de Bayaguana, Los restos de Ibarra Ríos, quien se desempeñó como fiscal del Distrito Nacional durante en el período 1978- 1980, son velados en la funeraria Blandino de la Abraham Lincoln, de esta capital.

Al magistrado le sobreviven sus hijos Salim, Carmen Elena y Luis Eduardo Ibarra. Además de su viuda Noris Josefina Pión de Ibarra.

El deceso de Ibarra Ríos se produjo cuando compartía con su familia en una finca en el municipio de Bayaguana, en Monte Plata.

Ibarra Ríos, quien laboró en medios de comunicación social por más de 10 años, fue escogido juez de la Suprema Corte el 3 de agosto de 1997 por el Consejo Nacional de la Magistratura.

Anoche, la sala E de la Funeraria Blandino estuvo abarrotada de jueces, abogados, intelectuales, abogados y jurisconsultos, que desfilaron y ponderaron las cualidades que adornaron la vida del magistrado.

Salim Ibarra, uno de sus hijos dijo que el ejemplo de integridad que dio su padre a sus hijos fue el mejor activo con el que contaron en todos los años de su vida.

“Mi padre fue infatigable, fue un hombre bueno que que hoy nos abandona y nos deja un gran dolor, pero descansará en paz con su espíritu”, djo.

Los restos fúnebres fueron expuestos pasadas las 8:30 de la noche. Entre las personalidades que estuvieron allí, se citan la ex vicepresidenta de la República Milagros Ortiz Bosch, el presidente de la Suprema Corte de Justicia, Jorge Subero Isa; el presidente del Partido Revolucionario Social Demócrata, Hatuey De Camps; el primer juez sustituto y vicepresidente de la Suprema Corte de Justicia, Rafael Luciano Pichardo y otros jueces del más alto tribunal del país.

Los actos de hoy
Salim Ibarra dijo que hoy habrá un ceremonial de despedida para su padre, que consistirá primero en un traslado hacia la Universidad Autónoma de Santo Domingo, de la cual fue catedrático; posteriormente será llevado a la Suprema Corte de Justicia y en la tarde, entre cuatro y cinco de la tarde, sus restos serán sepultados en el Cementerio Cristo Redentor.

Todas las personalidades que estuvieron allí lo recordaron con devoción. Hatuey De Camps lo definió como un gran amigo y dijo que fue quien lo recomendó al fenecido presidente Silvestre Antonio Guzmán Fernández para la Fiscalía del Distrito Nacional. También estuvo a favor de llevar al presidente Leonel Fernández su postulación a la Suprema Corte de Justicia. Su hija mayor, Carmen Elena Ibarra, dijo que dejaba un legado de integridad, y que fue una abanderado de los derechos ciudadanos que jugó un rol importante al promover en el país la liberación de presos políticos.

“Siempre estuvo trabajando en favor de los mejores intereses del país”, dijo.

Biografía
Ibarra Ríos nació el día 20 de septiembre de 1934 en la provincia de San Pedro de Macorís. Se graduó de doctor en Derecho en la Universidad de Santo Domingo en el año 1958.

Fue profesor de las universidades Autónoma de Santo Domingo y Pedro Henríquez Ureña, de Historia y Derecho.

También secretario de Estado de Deportes, Educación Física y Recreación, secretario de Estado de Educación, y asesor Jurídico del Senado de la República.

Dictó conferencias sobre Derecho e Historia en varias universidades, laboró en medios de comunicación social por más de 10 años y ejerció la profesión de abogado por más de tres décadas.

UNA TRAYECTORIA DE APORTES AL PAÍS
Varios de los periodistas veteranos que compartieron amistad y se admiraban del Ibarra Ríos, destacaron sus acciones en el pasado, en las que resalta incluso la protección que en su hogar daba a antitrujillistas que buscaban salvar sus vidas, por sus luchas democráticas. Resaltaron de él su valor, su honestidad y sus ponderaciones a la hora de tomar decisiones importantes.

“Tenía una filosofía de la vida extraordinaria. Un altísimo concepto de la responsabilidad histórica”, refirió Raúl Pérez Peña (El Bacho).

Para los hombres y las mujeres que estuvieron anoche en la funeraria Blandino, el hombre que despedían dejaba un gran vacío que sería difícil de llenar.

El presidente de la Suprema Corte de Justicia habló de su último encuentro con él hace unos días, y en tono de broma, Ibarra Ríos le comentó: “A los viejitos no nos quieren, Presidente”.

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